viernes, 9 de junio de 2017

Eging desde puertos y espigones

       
            Eging desde puertos
                   y espigones

                             
                           
Como ya habíamos comentado, el eging es la técnica de pesca más practicada por los pescadores de calamares que no tienen la suerte de poseer una embarcación. Esta técnica consiste en lanzar nuestros señuelos intentando alcanzar la máxima distancia para luego ir recuperándolos lentamente, vamos lo mismo que se hace en el spinning pero aplicado a la pesca del calamar.
Los puertos, gracias a sus características, son los lugares 
por excelencia para practicar este tipo de pesca, la pena es que cada vez nos están acotando más las zonas en las que podemos practicar nuestra afición, pero aun así, podremos encontrar buenas puestas, con la gran ventaja que supone para las personas mayores y para los niños,  poder pescar en sus espigones,  sentados cómodamente en sus sillas sin tener que aventurarnos en los peligrosos pedreros y acantilados.


     


                                    

 La puesta

Buscaremos las zonas iluminadas, donde los focos o farolas de los puertos inciden directamente sobre el agua, lo que atrae a multitud de peces pasto de los que se alimentan los calamares,  también sus zonas adyacentes, donde la penumbra da cobijo a los cefalópodos para lanzar sus ataques. El único problema es que estas zonas suelen ser muy cotizadas por los pescadores, así que en algunos casos,  no quedará más remedio que ir bastante tiempo antes de que caiga la noche  para así poder hacernos un hueco y colocar nuestra silla en esas preciadas puestas.
Si tenemos pensado ir de día a un puerto que no
conocemos y no estamos seguros de las buenas zonas de pesca, nos bastará con fijarnos un poco en el suelo, y donde veamos las típicas manchas de tinta que dejan los calamares al sacarlos del agua, allí plantaremos nuestra silla.

                                         



El equipo

Como norma general usaremos equipos lo más ligeros posible, ya que pasaremos muchas horas con la caña en la mano.
Un rango de cañas de entre 2 metros y 3.50 de carbono de alto módulo serán los más adecuados, dependiendo a lo que cada pescador esté acostumbrado y se encuentre más cómodo.
Más importante que la longitud, es la acción de la caña, para la pesca de los chipirones veraniegos necesitaremos cañas muy sensibles, con punteros de pelo de ballena y de acciones muy bajas, de 1-7 aproximadamente y para el resto del año usaríamos equipos más potentes, con acciones más altas, entre 5-20 pudiendo subirlas  a 10-50 en los meses invernales, ya que en esta época del año no será difícil sacar calamares que superen el kilo de peso.






Los carretes que usemos estarán en perfecto equilibrio con la caña elegida, no será de razón pescar con una caña de 2 metros y 100 gramos de peso, para los chipirones,  y ponerle un carrete 4000, con un rango de carretes de 1000 a 2500 nos será suficiente para toda la temporada, pudiendo usar para los meses invernales y con equipos más potentes carretes de 3000 o incluso 4000, aunque estos últimos me parecen algo excesivos.


                       



Con respecto a las líneas también iremos acorde al tamaño de las presas y los señuelos que usemos, en verano, para las mini tallas, con un monofilamento de 0.14 mm iremos más que sobrados y para invierno la cosa cambia, mucha gente se decanta por los trenzados, no es una mala opción ya que combina mucha fuerza con diámetros muy reducidos, pero no confundamos fuerza con resistencia a la abrasión, que en este tipo de líneas es muy baja y cualquier roce con piedras, corales o mejillones nos partirán el hilo, por eso los que se decanten por este tipo de hilos como línea madre deberán unir al final  una gameta de fluorocarbono de 0.22 o 024 mm donde ira el pajarito. Otra opción es usar toda la línea de monofilamento donde ira directamente nuestro señuelo.

                                                                                                                                                  
               




Los señuelos es una cuestión de gustos,  pero como todo los demás irán acorde con nuestras capturas y la época del año, en verano usaremos señuelos muy pequeños, de 4 o 5 cm para la pesca de los chipirones,  por norma general los artesanos son los más usados para la pesca de mini tallas ya que en este caso la diferencia con los comerciales es más que palpable.
Según nos adentramos en la temporada iremos subiendo el tamaño de los pajaritos al igual que van creciendo los calamares cuanto más nos adentremos en el invierno y terminaremos la temporada utilizando señuelos de gran tamaño como los 4.0 o artesanos de 13 o 14 cm.
Respecto a los señuelos hay mucho que hablar, por lo que más adelante reservaremos un artículo solo para este tema.



                




Montajes

El montaje es sencillo, se une el pajarito directamente al hilo o con una pequeña grapa, mucho cuidado con el nudo que hagamos ya que puede influir a la navegación del pez, sobre todo si se trata de los mini-pajaritos que usamos para la pesca del chipirón. Cuanto más grueso sea el hilo más peso tendrá el nudo y más afectará, lo que hará que nuestro pajarito navegue muy bajo de la parte de atrás, lo mejor es hacer un nudo rapala que es el único que hace que vuestro señuelo navegue con libertad.
Hay algunos pescadores que optan por los montajes en tándem, es decir, dos o tres pajaritos a distintas alturas, poniendo generalmente los más pesados abajo, también podremos colocar un pequeño plomo al final del montaje si queremos rastrear el fondo, algo que nos puede resultar muy fructífero si nuestro objetivo es la pesca de sepias.





La pesca

En este tipo de pesca, aparte de los señuelos y el equipo, lo que más influye es el tacto y la muñeca, la manera como movamos nuestro señuelo supondrá que tengamos más o menos éxito en nuestras jornadas de pesca, y esto se coge con la experiencia,  pero algunas nociones básicas podrán ayudar a los que se están iniciando en esta modalidad.
Las mejores horas son desde el ocaso hasta el alba, siendo estas dos las más fructíferas para su captura.





La técnica básica es bien sencilla, lanzaremos nuestro pajarito lo más lejos posible para así poder batir mas zona, lo dejaremos profundizar teniendo en cuenta el tipo se sustrato que tengamos en el fondo, si es de arena lo posaremos en el fondo y desde allí comenzaremos a tantear nuestras presas, y si el fondo es misto o de roca los dejaremos bajar menos, porque si no, da por perdido el señuelo.
Cuando alcancemos la profundidad deseada, comenzaremos con unos tirones secos, lo que hará que si hay algún calamar o sepia recelosa cerca del pajarito, se sienta atraído por él y serán frecuentes las capturas en esos primeros momentos. Seguiremos con una recogida lenta amenizada cada pocos metros por nuevos tirones con ligeras paradas tras ellos. Estas recogidas y estos tirones harán que nuestro señuelos pierda la profundidad inicial, así podremos batir distintas capas de agua ya que nunca se sabe a qué altura del fondo tendremos a los calamares. Cuando notemos que nuestro señuelo está  muy cerca de la superficie lo dejaremos bajar otra vez y de nuevo vuelta a empezar hasta que por fin se produzca el ataque y logremos nuestro objetivo. Una vez demos con la profundidad  adecuada no será raro sacar más de uno, así que procuraremos mantener nuestros señuelos en el mismo área donde tuvimos nuestro último ataque.

Cuando sintamos que un calamar se “cuelga” de nuestro pajarito no nos  pondremos nerviosos y haremos una recogida suave, deteniéndonos si fuera necesario para amortiguar sus embestidas, si no lo hiciéramos así, podríamos perder nuestra captura, ya que la carne de los calamares es blanda y las agujas de nuestro señuelos podrían rasgarla si forzamos mucho la marcha.
Disponer de una sacadera o retel nos evitara que tengamos perdidas indeseadas, sobre todo cuando se trate de grandes calamares o sepias.






Los calamares son lucífugos, no les gusta la luz y huyen de ella, pero a sus presas si, por eso las zonas oscuras cercanas a zonas muy iluminadas les sirven de refugio para lanzar desde ahí sus ataques, puede resultar muy fructífero  pasear nuestros señuelos cerca de pantalanes o barcos, ya que a veces están al acecho debajo de ellos, también las sombras que dejan edificios, diques etc. sirven de abrigo a nuestros amigos cefalópodos.






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