lunes, 29 de abril de 2013

Los vientos y la mar




                          Los  vientos y la mar

                                                                                                        
                             

Los estados del mar, así como la fuerza del viento, están determinados mediante la llama­da «Escala de Beaufort» que define la agita­ción del mismo por medio de una numeración que va del 1 al 12, correspondiendo el 1 al es­tado más tranquilo y el 12 al más agitado

Ésta es una de las primeras apreciaciones que el pescador desde costa debe conocer, no sólo para la práctica de la pesca, sino también para su propia seguridad, pues resulta evi­dente que con estados de mar por encima del número 5 de la citada escala, la pesca en mar abierto resulta imposible, aunque pueda prac­ticarse en el interior de puertos muy resguar­dados, y con vientos de fuerza 6, es imposi­ble buscar resguardo, más vale quedarse en casa...
 La «Escala de Beaufort» nos indica funda­mentalmente la fuerza del viento, no su direc­ción, y ésta puede ser determinante para la práctica de la pesca, dependiendo de la zona de costa donde se encuentre. Los vientos reci­ben nombres diferentes sancionados por la costumbre en las distintas regiones, ya que tanto la costa del Mediterráneo como la del Cantábrico o del Atlántico tienen orientacio­nes distintas. En el Mediterráneo, el viento sur se conoce como siroco y de él se dice: «Siro­co, mucha mar y pez poco», indicando que no es adecuado para la pesca; sin embargo, en el Cantábrico y en la costa atlántica, los vientos del Sur y del Oeste, húmedos y templados, se consideran positivos, y los del Este y Norte, francamente malos. En general, las brisas y los vientos suaves suelen ser un elemento favo­rable para la pesca, ya que es preferible un mar ligeramente rizado que totalmente liso y plano. 

Escala de Beaufort

Las brisas se producen por fenómenos tér­micos, ya que la tierra y el mar se calientan y enfrían de forma diferente; así, durante el día la tierra se calienta más que el agua, enfrián­dose más rápidamente durante la noche; las capas más bajas de la atmósfera sufren las mismas variaciones. 


Durante el día el aire caliente sobre el sue­lo se eleva por convección, ya que pesa menos que el aire frío, y es reemplazado por el aire más frío que proviene de la superficie del mar, es la brisa marina. Por la noche tiene lugar el fenómeno contrario: el aire más cálido del mar se eleva, y su lugar lo ocupa el aire frío que viene de tierra, es el terral. 

BRISA MARINA
 Durante el día, el aire caliente del suelo asciende, y es remplazado por el mas fresco que viene del mar

TERRAL
Por la noche, el aire frió de las capas bajas de la costa se desplaza hacia el mar, remplazando el aire mas cálido que se eleva del agua


Tanto brisas como terrales no comienzan a so­plar en tanto no exista una apreciable diferencia térmica, al menos de cuatro o cinco °C. 

Debemos aclarar que la velocidad del viento suele expresarse en nudos, y un nudo es una mi­lla marina por hora; la milla marina equivale a 1.852 m., por lo que un viento de diez nudos tendrá una velocidad de 18,52 km. por hora.

Además, cualquier cambio de tiempo se ori­gina cuando un nueva masa de aire se acerca y nos envuelve; este viento o masa puede te­ner diferentes características, pero son el aire frío y el cálido los responsables de los cam­bios. Cuando nos encontramos dentro de una enorme burbuja de aire frío o cálido, existe una tormenta, siendo a lo largo de los frentes
o vallas de esta burbuja donde los cambios del viento y las lluvias se producen. 

Las masas de aire frío se caracterizan por ser casi verticales, por lo que suelen traer lluvia de forma casi inmediata, acompañada en ocasiones de granizo, en tanto que los frentes de aire cálido son largos y con pe­queña pendiente, por lo que la lluvia tarda más en producirse, aunque suele ser más suave y durar más tiempo. Y aunque esto sea una sim­plificación de los movimientos que se pueden producir en la atmósfera, ya que no existen dos frentes fríos o calientes iguales, por lo que no se puede limitar el origen de cualquier tor­menta a este simple hecho, nos puede servir como base para el estudio del fenómeno.

Un frente cálido significa de forma general un aumento de la temperatura, pero este hecho se produce una vez que la lluvia cesa. En un frente frío la temperatura desciende de forma brusca en el momento que la lluvia comienza, y si contemplamos un firmamento despejado se producirá un descenso de temperatura durante la noche; todas estas apreciaciones se deben to­mar de forma general y relativa, ya que son mu­chos otros los factores que pueden intervenir. 

Las masas de aire frío se conocen con el nombre de la «escoba del cielo», ya que des­pejan la atmósfera, levantan la niebla y la hu­medad, dejando tras su paso uno o varios días de tiempo seco y bueno; las nubes altas en for­ma de cúmulo señalan esta situación. 




Las masas de aire cálido, se deslizan por enci­ma de la zona antes de llegar a envolverla y ha­cer que la lluvia se presente; esto puede apreciar­se porque se forman nubes muy altas, cirros, que producen halos en la Luna o el Sol, y de ahí el di­cho popular de «Luna con halo, suelo mojado».





No hay comentarios: