miércoles, 13 de febrero de 2013

Un cebo eficaz bastante desconocido


                           
Un cebo eficaz bastante desconocido

Que sencillo, fácil de conseguir pero casi siempre desaprovechado por desconocimiento, nos referimos a un cebo jugoso y sumamente atractivo para todos los peces que nos puede dar Ia sorpresa de alguna captura interesante, sobre todo pescando desde roquedos o en el rebalaje durante la noche: las tripas de calamar y sepia. Habitualmente cuando limpiamos calamares o
sepias para cocinar solemos tirar 1as tripas de estos cefalópodos, pues pensamos que no tienen aplicación directa para pesca, y lo cierto es que se trata de un cebo muy goloso y que reclama muy
bien pesquemos a corcheo o a fondo. El inconveniente viene por su consistencia, se trata muchas veces de una masa un tanto gelatinosa que admite con dificultad eI montaje en el anzuelo, y sobre todo el lance, lo cual se puede solventar empleando anzuelos suficientemente grandes, insertando con cuidado en varias pasadas y acabando el montaje con licra para asegurar el cebo, o empleando una bolsita de media de señora; para ello cortamos un círculo de unos diez centímetros de diámetro, rellenamos con estos despojos el interior con un volumen que nos permita cerrar el círculo a modo de bolsita, y finalmente amarramos la zona abierta con varias vueltas de licra o con una gomita elástica. Para montar esta bola debemos apretar su cierre para que quede consistente en el anzuelo y usar una aguja hueca; parece complicado pero se
consigue montar con facilidad. Sirve a la vez de cebo y de engodo en un único montaje, y reclama a distancia a lubinas, bailas, grandes sargos y doradas, toda una apuesta para nuestras próximas excursiones de pesca a roquedos y espigones, y un buen recurso para pescar en el rebalaje, que ahora gana puntos, pues en breve los chocos llegarán a nuestras playas en cantidad.



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